28 de Agosto del 2014

¿Renunciar a la seguridad y soberanía alimentaria por comercializar más?

... o la subordinación del sistema alimentario boliviano a las exportaciones
Lugar: 
America LatinaBolivia
Autor: 
Julio Prudencio Böhrt

En el último discurso presidencial se evidenció la posición del ejecutivo para favorecer a la agroindustria y promover la inversión en agro exportación, lo que nos lleva a preguntarnos ¿Dónde quedan los pequeños agricultores, un sector agrícola tan vulnerable en nuestro país? Lamentablemente estas políticas públicas son características de varios países de Latinoamérica como  Argentina, Brasil, Paraguay, Ecuador y el Estado Plurinacional de Bolivia y podrían afectar nuestra soberanía alimentaria.

El artículo “¿RENUNCIAR A LA SEGURIDAD Y SOBERANÍA ALIMENTARIA POR COMERCIALIZAR MÁS? …o la subordinación del sistema alimentario boliviano a las exportaciones” de Julio Prudencio, detalla un análisis del “Plan 2025” propuesto por el MAS en el Estado Plurinacional de Bolivia, caracterizado por favorecer el incremento de exportaciones.

La posibilidad de exportar parte de un supuesto contexto internacional favorable: una demanda internacional insatisfecha y un incremento de precios internacionales que sería aprovechado a través de las exportaciones y, situados en un modelo económico neoliberal y de libre comercio beneficia a las grandes transnacionales y desplaza a los pequeños agricultores.

No es coincidencia que las políticas públicas actuales en nuestro gobierno también estén orientados bajo el mismo objetivo. Los alimentos se han convertido en un objeto más de intercambio vulnerando directamente nuestro derecho a una alimentación adecuada. Para el caso boliviano los productos exportados que proceden de la agroindustria representaron al 2006 el 55.6% mientras que en el 2013 fue el 58%, evidenciando un aumento del 2.17%  en 7 años. Sin embargo las exportaciones que proceden de la producción campesina representó al 2006 casi el 32%, y en el 2013 el 28%, evidenciando la menor preponderancia en el conjunto de las exportaciones agrícolas bolivianas.

Según el autor, un modelo basado en las exportaciones estaría desplazando los productos de consumo básico de la alimentación ocasionando la pérdida de productos tradicionales así como cambios en el modo de producción agrícola pasando de una agricultura indígena campesina a una agricultura capitalista. Así mismo la importación de alimentos cuyos precios son bajos se incrementa a falta de productos alimenticios locales y a su vez desplaza a los pequeños agricultores con quienes compiten y que al comercializar sus productos en muchos casos no cubren los costos de producción sumiéndolos en la pobreza.

Aunado a las consecuencias mencionadas se suman los efectos en la dieta y hábitos alimentarios con productos importados que los países (en este artículo, Bolivia) están dejando de producir a pesar de las condiciones y capacidades que tienen. Cabe preguntarnos si esta situación generalizada en varios países latinoamericanos incluidos el nuestro podrá ser sostenible en un contexto que ha demostrado las fallas del mercado y la necesidad de regularlo.

El artículo presenta diversos datos y estadísticas que aportan al análisis de la situación boliviana y evidencian la vulnerabilidad a la inseguridad alimentaria. Esta situación se contrapone a la soberanía alimentaria y a nivel latinoamericano influye en la “desvalorización de la economía indígena campesina que de por sí ya presenta sus propias limitaciones”. Frente a ello es necesario lograr incorporar un enfoque de desarrollo territorial, acorde a la realidad de los países latinoamericanos en las políticas públicas.

Resumen del documento:

El presente artículo tiene por objeto analizar el Plan 2025, haciendo referencia a la soberanía alimentaria en el Estado Plurinacional de Bolivia. Este plan que fue promulgado en el 2014 y  ahora es usado como propuesta del MAS (Movimiento al Socialismo) en la campaña política para las elecciones bolivianas del mes de octubre, plantea un modelo basado en el incremento de las exportaciones.

El autor señala la necesidad de ejercer la soberanía alimentaria como derecho y deber a través de propuestas concretas acordes a la realidad del país. En este sentido critica el diagnóstico del contexto internacional y nacional presente en el plan, en cual resaltan las premisas de que hay una demanda internacional insatisfecha de ciertos productos de exportación y un incremento de precios internacionales, por lo que se plantea aprovechar esta oportunidad a través de una lógica rentista basada en exportaciones lideradas por la agroindustria.

El análisis sugiere que el plan responde a los enfoques de las Políticas de Ajuste Estructural o neoliberal que parte del postulado de que la seguridad alimentaria corresponde a un problema de abasto y que se puede resolver a través del comercio internacional.

En síntesis el plan se convierte en un apoyo a la agroindustria  e implica consecuencias graves como el desplazamiento de los cultivos básicos de la alimentación, el incremento de las importaciones de alimentos y de la dependencia alimentaria, el  consumo excesivo de agroquímicos, los cambios en el patrón de consumo de alimentos y la nutrición, los cambios en el sistema de comercialización y específicamente el paso de una agricultura indígena/campesina  a una agricultura capitalista.

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